Sólo festejamos la lucha
es un artículo del miembro de la RED VASCA ROJA y Director de «Resumen Latinoamericano» Carlos Aznárez publicado en GARA el 30 de diciembre del año 1999.
Se viene el 2000 encima y la maquinaria de la tontería universal, esa que ante cualquier acontecimiento convoca a consumir y a «divertirse» pero sobre todo a no pensar en las cosas fundamentales, está funcionando a pleno desde hace varios meses. Sin que digamos esta boca es mía nos instalan en problemáticas que intentan desviar la atención hacia temas sobredimensionados. Que el «efecto 2000 se nos viene encima» y lo dicen hasta los que no tienen ordenador, que «cómo pasarán el último día del milenio los ricos y famosos», que «se han agotado los pasajes para paraísos exóticos», o hasta esa provocación grosera que se emitió días atrás en el informativo de un canal local aconsejando formas de gastar, en un fin de semana, varios millones de pesetas, para quienes lograran el «gordo» o la bonoloto, y donde el «afortunado» viaja por todo el mundo, almuerza en los mejores hoteles, se compra joyas con mil diamantes, trepa a una limusina y finalmente, como no podía ser de otra manera, termina admirado de estar en Nueva York contemplando la Estatua de la Libertad. Como se ve, un plan ideal para la gente de a pie, jóvenes trabajadores con contratos basura o desempleados en paro indefinido.
Frente a estos espejismos, hay otra realidad, grande como la vida misma que se nos cuela por los poros y que nos hace decir: no queremos festejar nada de vuestro mundo salvo el compromiso de seguir luchando en el 2000, para cambiarlo. Como lo han hecho miles y miles en este siglo que termina. Y en ese punto del compromiso en que, desde el periódico "Resumen Latinoamericano", nos sentimos con derecho a convocar a todas y todos los que creen que la solidaridad sigue siendo una palabra hermosa y están dispuestos a defenderla de quienes la intentan difamar cotidianamente. Por eso, nos juntaremos hoy, a las 21 horas, en el Kafe Antzokia de Bilbo, en el Concierto por los Pueblos, para testimoniar homenaje a aquellas y aquellos que no se rinden nunca. Una cita en la que se harán presentes cantantes y artistas de Latinoamérica, del Estado español y de Euskal Herria, dispuestos a homenajear a todos los que apuestan por transformar esta sociedad y nos dan su ejemplo de entrega.
En primer lugar, y lo decimos precisamente como internacionalistas: por las prisioneras y prisioneros políticos vascos que están llevando a cabo una huelga de hambre exigiendo ser repatriados a su tierra, por sus reivindicaciones, que hacemos nuestras, por su entrega a nombre de un colectivo que no cede ante la prepotencia colonial de ambos lados de la muga. Pero también por sus incansables y dignos familiares a quienes les brindamos el homenaje de nuestra admiración, y a cuyo colectivo se destinará todo el dinero recaudado ese día.
Pero también queremos festejar la lucha de los indígenas zapatistas de Chiapas cuya insurrección contra los poderosos cumple precisamente en estos días cinco años de dar ejemplo de dignidad. Y cuando decimos Chiapas también nombramos a Guerrero, Oaxaca, o el territorio de los indígenas Loxicha, donde sus pobladores, de manera pacífica o con las armas en la mano, pelean por la libertad y la justicia.
Festejamos también los orgullosos 41 años de la Revolución cubana, que se va a dar el gusto junto a todos los humildes de la tierra de decirle a sus prepotentes vecinos del imperio, que en el 2000 Cuba seguirá siendo socialista.
Y nos sentiremos muy cerca de las Madres revolucionarias de la Plaza de Mayo, que a la misma hora, en Buenos Aires, estarán cumpliendo con una nueva edición de la Marcha de la Resistencia, levantando una consigna transparente: «Vivir combatiendo la injusticia».
Recordaremos también a ese sufrido pueblo venezolano que hoy vive una de sus horas más amargas no precisamente por culpa de la Naturaleza como suelen decir los telediarios, sino debido a 40 años de políticas venales y de especulación practicadas por los dos partidos tradicionales, que en virtud de maniobras electoralistas construyeron viviendas en lugares imposibles. Ese pueblo de Venezuela que ahora está firmemente unido al gobierno del comandante Hugo Chávez para salir del atolladero y levantar un país nuevo, solidario y sobre todo, aunque no les guste a los que mandan en Washington, tremendamente latinoamericanista y revolucionario.
Saludamos por igual a los campesinos y obreros colombianos que nucleados en la insurgencia dirigida por las FARC y el ELN siguen combatiendo contra el capitalismo salvaje que ha empobrecido el país; a los heróicos prisioneros políticos del Perú que en Yanamayo, Canto Grande o en la Base Naval del Callao tratan de horadar el muro con sus protestas, marcando a fuego al dictador Fujimori.
Festejaremos junto a los independentistas de Puerto Rico que pujan tenazmente para arrojar al gringo invasor de sus tierras, recordaremos a los luchadores y luchadores de Panamá que han recuperado el Canal pero no se tragan el cuento de que ya tienen soberanía, y por eso la seguirán buscando hasta conseguirla.
Estaremos también con los campesinos cocaleros del Chapare boliviano, a los que la codicia norteamericana y el ex dictador Banzer quieren expulsar de sus tierras con la excusa de combatir el narcotráfico, justamente ellos que son los que se llenan los bolsillos de dólares con su mercadeo criminal.
Recordaremos a los pueblos centroamericanos que a pesar de los pesares aún mantienen el espíritu de Sandino, de Farabundo Marti y de Yon Sosa, y al Uruguay batallador y de izquierdas que arañó el triunfo pero no pudo. Como suelen decir los tupamaros: "Mientras no haya patria para todos, arriba los que luchan".
Y a los presos y presas de Chile que desde las profundidades de las cárceles de Alta Seguridad gritan su rabia contra el avance de la derecha pinochetista y deploran los vaivenes de la izquierda permitida.
Estaremos junto a la Palestina rebelde que prosigue su Intifada silenciosa contra el gendarme israelí y también contra quienes les vendieron en su propia tierra.
Nos acordaremos de los combatientes kurdos para los que la independencia sigue siendo la conquista por la que hay que arriesgarlo todo, más allá de la claudicación de algunos de sus jefes, pero también homenajearemos el valor del pueblo de Chechenia que planta cara al despotismo de Yeltsin, tan criminalmente otaniano como el de Clinton, Aznar y Solana.
Nuestro pensamiento es homenaje cotidiano para las mujeres que se rebelan contra la discriminación en todas sus variantes, pero también contra el discurso autoritario del patriarcado. Para los inmigrantes que dejan el pellejo en las alambradas del sur del Estado y los que son ninguneados por leyes y comportamientos racistas en la Europa de Maastricht. Para todas las minorías a las que el poder y los prejuicios minorizan aún más de palabra y de hecho.
Esta es nuestra propuesta e invitamos a compartirla entre compas, porque como decimos en nuestra convocatoria: aunque pasen los siglos, todavía cantamos, todavía luchamos.
Carlos Aznárez
Director de «Resumen Latinoamericano»